Cuando contratan a una empresa para hacer el desarrollo del software, la mayoría de los clientes prefieren un contrato a precio fijo. Dígale a los desarrolladores lo que quieren, negocie, acepte una oferta, y entonces la carga queda en la empresa de desarrollo para construir el software. Un contrato a precio fijo requiere requisitos estables y por tanto procesos predictivos. Los procesos adaptables y los requisitos inestables implican que no se puede trabajar con la noción usual de precio fijo. Tratar de encajar un modelo de precio fijo a un proceso adaptable acaba en una explosión muy dolorosa. La parte sucia de esta explosión es que el cliente queda herido tanto como la compañía de desarrollo de software. Después de todo el cliente no querría un software a menos que su negocio lo necesitara. Si no lo consigue su negocio sufre.