Si tienes un proyecto en dónde las personas que dicen cómo hacer el trabajo son distintas de las personas que realmente lo hacen, se necesita alguna manera de saber cuán eficaces son los que hacen las cosas. Esto es particularmente pertinente al software debido a la dificultad de aplicar medidas al software. A pesar de nuestros mejores esfuerzos somos incapaces de medir las cosas más simples sobre el software, como la productividad. Sin buenas medidas, cualquier clase de control externo está condenado. Robert Austin hizo una discusión excelente de esto. La conclusión de Austin es escoger entre la gestión basada en métricas y la gestión delegada (donde quienes hacen las cosas deciden cómo hacer el trabajo).